domingo, 22 de diciembre de 2019

Nuevos Tiempos


Chacaito marzo apagón 2019 

Diciembre tiempo de encuentro, de ruido, de música bullanguera como la gaita maracucha, tiempos de Maracaibo 15 y de Betulio, de Amparito, de Moza, de sus grandes éxitos. En el ocaso del año todo el alboroto se activa para minimizar la nostalgia y melancolía de un año que muere con la esperanza de uno nuevo que viene. Los caraqueños se encuentran en  familia, algunos planifican viajes,  otros la rumba, algunos sencillamente están allí en dos fechas Navidad y Año Nuevo.
La luz caraqueña es muy particular en esta época del año, el sol despide su tránsito anual por el sur, el frío hace se manifiesta desde noviembre. Son días  límpidos, diáfanos, tranquilos quizá por esto y lo anterior,  la tarde en Caracas adquiere un aire melancólico y nostálgico.
De niño solía participar en un grupito organizado por  una vecina, el 24 de   diciembre hacíamos un recorrido por todos los pesebres de la cuadra, cantando aguinaldos y recibiendo dulces. Desde entonces para mí es inevitable escuchar aguinaldos en navidad en mi casa al poner el pesebre,  el arbolito y los adornos. Es momento de tomarse un Ponche Crema.
La cocina, protagonista del encuentro  decembrino, preparación de hallacas, pan de jamón, pernil, pavo, ensalada de gallina, el dulce de lechosa y por supuesto vino, lo tradicional. Las preparaciones suelen tener un experto, el que sabe hacer la masa, el que sabe amarrarla,  a los niños se les pone a echar el aceite en las hojas o a colocar las aceitunas.  El gran cocinero experto hace el guiso el día anterior, es el mismo que prepara el pernil o el pavo.  Se dice huele a diciembre.
No faltan los festivales corales y por supuesto las gaitas intercolegiales, sin mencionar las antiguas patinatas que ahora muchos desconocen. El ambiente social es un alboroto de salidas, de encuentros, de rumbas y  reuniones. ...esto cambió.

Nuevos tiempos.

Encuentros “facetime”
Celebraciones “Instagram”
Reunión en red social
Saludo en escotilla digital

Luz blanca  
Tenue incertidumbre
Adiós abrazo
Adiós beso
Adiós canto

Rápida  imagen
Una pantalla
Felicidad obligada
Procesión por dentro

…Feliz Navidad

Daniel Atilano
Dic. 2019

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Carlos Atilano 1927-2006


Carlos Atilano 
19, abril, 1927 – 27, noviembre, 2006

Hace poco escuché “Begin the Beguine” de Cole Porter, fue inevitable pensar en mi papá, mi viejo.  Fue un señor de esos, de antes. Como decían “un macho”, en todo el sentido de la palabra, no encuentro otra que lo describa mejor. La imagen  más cercana, que mejor lo refleja es la de John Wayne… tropical. Su vida era una aventura constante, parecía no tenerle miedo a nada.
Su vida idealizada fue en Güiria, capital del municipio Valdez del estado Sucre. Llegar allá toma unas catorce horas por carretera asfaltada, por carretera de tierra no me imagino. Su pasión los peces, inventos y  productos del mar. Visualizaba y disfrutaba todo lo que significaba el mar y sus derivados: barcos de cemento, granjas de peces, inventos de pesquería, hornos de ahumar pescado, algas deshidratadas, laboratorios de camarones, etc. Mi casa era un museo de peces y nosotros los probadores oficiales de sus comidas e inventos.
Recuerdo el día que falleció, estaba yo dando clase y recibo una llamada de  mi hermana por celular sin anestesia me dijo: “El viejo se murió en Güiria, estamos aquí en mi casa”. Fui para allá.
Allí estaban mis hermanos y la vieja, ellos planificando en una pizarra, como ir para allá o como traer al viejo a Caracas, yo me sumé al plan. Mi sobrina que estaba en Güiria no informaba sobre los acontecimientos. Sonó el teléfono, “la urna no cabe en la avioneta”, se cayeron todos los planes.  La vieja nos dijo:”ustedes si hablan y planifican pendejadas, vámonos ya para Güiria”.  Todos pensamos “Carlos lo volvió hacer” a correr para Güiria.
Eran las siete de la noche, salimos en dos carros, viaje Caracas-Güiria, recogimos en Puerto La Cruz a una cuñada y a mi sobrina, llovió toda la noche en el trayecto. Llegamos a las seis de la mañana, a la urna le había puesto hielo abajo.
En el momento de la llegada una estudiantina y coro del colegio de monjas del pueblo había terminado de tocar y cantar. Todo se activó inmediatamente con nuestra llegada, éramos lo único que faltaba para proceder con el ritual. Llegaron los músicos, un trompetista, un trombón y un bombo, una banda fúnebre.
Los músicos preguntaron cuál era la canción favorita del viejo, “Begin the Beguine”, respondió mi mamá. Comenzó entonces, la procesión fúnebre hacia la iglesia del pueblo  al tempo lento del bombo con la famosa melodía.
La gente del pueblo se asomaba por las ventanas o salía al porche para despedir al viejo, las pisadas se escuchaban en los descansos de la melodía. Al llegar a la iglesia dispusieron el ataúd en el centro de la iglesia, frente al altar. Comenzaron los rezos. De pronto llegó un muchacho, alto, moreno con pantalones cortos y chancletas, de aspecto descuidado, parecía un loco de pueblo, se puso a jugar con el crucifijo que estaba en el cristal del ataúd dándole vueltas con sus dedos. El sacerdote seguía con los rezos, de repente con la mano dijo adiós y se fue por donde vino.
Salimos hacia el cementerio del pueblo acompañados por la banda y la música. Llegó otro hermano que faltaba. Todo transcurrió con normalidad pero el ataúd al descender se trabó, tratábamos de forzar el descenso, uno de mis hermanos  dijo, “déjala caer que del fondo no pasa”, nos reímos pero la vieja nos regañó, “sean serios muchachos”.
Mi papá descansa en Güiria, municipio Valdez del estado Sucre, ahora resulta lejos, muy lejos. Mi mamá solía decir en “Güiria el viento se devuelve” o “el diablo perdió el rabo”. Lo cierto es que el viejo está en su pueblo natal, fue muy coherente con su vida, pensaba, decía y hacía. Como todo ser humano se equivocaba pero fue muy coherente con palabra y acción. Adoraba a oriente, sobre todo a su pueblo, hasta en eso fue coherente.
Falleció mientras dormía, lo encontraron dormido en su cama, con el libro que estaba leyendo, seguramente soñaba con un mundo mejor con la ayuda de los productos del mar.
Hoy escuché “Begin de Beguine” de Cole Porter…

Daniel Atilano

martes, 22 de enero de 2019

Un espacio para el arte sonoro: aplicación de la representación músico-arquitectónica

La investigación docente: “Un espacio para el arte sonoro: aplicación de la representación músico-arquitectónica” consistió en la realización de un ejercicio de diseño donde se representó de secuencia de imágenes en movimiento sincronizadas con secuencias auditivas en formato digital.

La pantalla del computador se ha convertido el soporte habitual para mostrar el desarrollo del diseño arquitectónico. Aunado a esto, la vertiginosa evolución, progreso y aplicaciones en el tratamiento de la imagen en programas de modelación arquitectónica en manos de estudiantes y arquitectos ha permitido un desarrollo sin precedentes en términos de realismo, eficiencia y rapidez. 

La imagen “renderizada” y el desarrollo de dibujos animados con computadoras en el cine a principios de 1970 fue una técnica incorporada a la representación arquitectónica que enriqueció las posibilidades de expresión a través de recorridos y texturas virtuales en diseños de edificaciones. La inclusión del video aumentó las posibilidades expresivas de representación de la idea arquitectónica. 

La incorporación del sonido en sincronía con la imagen en movimiento produce una representación arquitectónica audiovisual. Se establece entonces un presupuesto básico que, según Michael Chion, se entiende como el “contrato audiovisual” en el cual el espectador establece un pacto de lectura entre imagen y sonido, asumiendo ambos elementos como “natural”. Es a partir de este contrato que se crea una ilusión audiovisual donde estas diferencias se atenúan y el espectador lo acepta como tal.


La presentación final de los estudiantes de 5º semestre de la Unidad Docente TAU de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela consistió en la entrega de un video en formato digital junto a un portafolio del desarrollo de la propuesta en  planos y maqueta.
Mostraremos y comentaremos las propuestas audiovisuales mejor logradas.

Diaglometismo: la textura del sonido del estudiante Eduardo Potella.



Diaglometismo: la textura del sonido. Eduardo Potella
(Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=sDcSqLUi8ro&feature=youtu.be)

Esta propuesta representa al usuario realizando un recorrido hacia Centro de Arte ubicado en Bello Monte. Inicia en el exterior e ingresa mostrando los distintos espacios que  componen la edificación. Esta propuesta se caracteriza por el sentido lógico del recorrido, los sonidos del andar del transeúnte y la identificación musical de los espacios.  La escogencia de los sonidos y música mostró un buen balance y gusto en el discurso audiovisual. La duración es de cinco minutos. 


Centro Cultural Lincoln para la Música de María Fernanda Hernández


Centro Cultural Lincoln para la Música de María Fernanda Hernández
(disponible: https://www.youtube.com/watch?v=6kAyBZIYROc)


Esta propuesta inicia con la ubicación y contextualización de la parcela escogida para luego ingresar a la edificación. La propuesta se caracteriza por el arrojo juvenil, cálido y alegre en la escogencia de colores, diseño, música y adaptabilidad diurna y nocturna de la edificación. La estudiante demostró dominio en el uso de los programas de edición y video. Muestra plantas y cortes isométricos conjuntamente con los créditos del documento cuya duración es de cinco minutos con once segundos. 

Café Escuela de Música de Juan Pablo Alvarado


Café Escuela de Música de Juan Pablo Alvarado
(disponible: https://www.youtube.com/watch?v=erDGK-8F2EY)

La secuencia inicia desde la Av. Leonardo Da Vinci en Bello Monte atraviesa la Plaza Lincoln para ingresar a la edificación a través de un plano inclinado. El planteamiento lo realizó con sonidos generales y música electrónica. Se caracteriza esta propuesta por el dinamismo, la utilización de sonido estéreo, imágenes e iluminación muy bien logradas. El estudiante mostró maestría en la utilización de las herramientas digitales. La duración del documento es de cinco minutos con diecisiete segundos.  


Complejo Cultural de Música Bello Monte de Daniel Silva



Complejo Cultural de Música Bello Monte de Daniel Silva
(disponible: https://www.youtube.com/watch?v=aUxRjNJvvIA)

La secuencia inicia desde la Av. Leonardo Da Vinci en Bello Monte atraviesa la Plaza Lincoln. La propuesta se presenta como un edificio de porte institucional al cual se ingresa a través de una gran escalera hasta llegar a un portal cubierto. La música escogida se mantiene durante el desarrollo del documento, el estilo y el tempo acompaña el recorrido suave del transeúnte virtual. El documento se caracteriza por la elegancia y austeridad en la escogencia de materiales y colores. El movimiento de cámara en sincronía con los sonidos y música de ambiente reconforta la apreciación del documento. La duración del documento es de cinco minutos. 

Centro Experimental para el Arte Sonoro de Daniela García


Centro Experimental para el Arte Sonoro de Daniela García
(disponible: https://www.youtube.com/watch?v=DltFkHg1vPU)

La secuencia inicia con el sonido fuera de pantalla ("en off") para luego introducir la imagen de la edificación. Los sonidos en sincronía con el transeúnte virtual en conjunción con los sonidos ambientales ayudan a definir a los espacios: el vestíbulo, la terraza, el café. Los aplausos y la música definen el auditorio, la pieza musical nos acompaña en un segundo plano en el recorrido. El dibujo no muestra una linea limite de las formas que aunado al tratamiento del color, luz y sutileza en el uso del sonido hacen de esta propuesta un documento de agrado.  
Daniel Atilano

sábado, 10 de noviembre de 2018

Caos Post-industrial


Los invito a escuchar el disco de arte sonoro Caos Post-industrial



Caos Post - Industrial, es un proyecto de Puerto Contemporáneo y La Radio Criolla, que busca crear y fortalecer canales de circulación y catalogación de Arte Sonoro, haciendo especial énfasis en Latinoamérica como territorio dual de creación y reflexión, concentrando sus micrófonos en esta región geopolítica como escenario y trasfondo crítico.


Pueblo mio

La tradicional Semana Santa caraqueña se manifiesta en el Popule Meus de Lamas (1775 -1814), esta se vincula en la actualidad con los sonidos urbanos capturados en la Semana Santa de 2017 en Caracas, caracterizada por protestas, mítines políticos, represión policial, misas, actividades religiosas nocturnas y sonidos de esta época del año. Finalmente, la voz femenina interroga respóndeme culminando en el esperanzador sonido del amanecer.


martes, 20 de marzo de 2018

Entrecruces y miradas


Este vídeo y escrito  fue realizado por la estudiante Luisella Casanova como documento final para la materia Música y Arquitectura: relaciones dictada por el Prof. Daniel Atilano en la  Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la  Universidad Central de Venezuela.       


La Plaza Cubierta del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela. Lugar de encuentros, de estudio, de entrecruces y miradas, de alegrías y tristezas. La Síntesis de las Artes de Carlos Raúl Villanueva. La danza y la música aún siguen presentes en sus espacios. A través de superficies sinuosas y espacios flexibles, algunos caminan con propósito, otros sin rumbo. No hay un recorrido específico. Un espacio el cual se puede recorrer de mil maneras diferentes. Los límites se difuminan, se integra la naturaleza al lugar, la invade, al igual que la luz. Un espacio donde se nos presentan muchas historias distintas de manera simultánea, pero que sin embargo se relacionan a través del espacio arquitectónico. Con este ejercicio se pretende interpretar La Plaza como este gran nodo, que reúne todos estos elementos antes mencionados, expresar la versatilidad, el dinamismo que se vive y su complejidad de atmósferas a través de la experiencia y la relación música-arquitectura, el paisaje sonoro, realizando un recorrido del espacio, bajo el enfoque “cinemático” de Bernard Tschumi, en el cual se desarrolla la expresión arquitectónica en aspectos basados en la temporalidad, la secuencia y el movimiento en la arquitectura.
La propuesta de este trabajo, el recorrido, no es en este caso un recorrido específico. La idea era mostrar distintas formas de recorrer la plaza, bajo diferentes puntos de vista. Como recorrer el espacio siendo varias personas a la vez, y a través del tiempo y la melodía musical expresar los dinamismos que posee ese espacio, más que todo a nivel de circulación y movimiento. Se editó y utilizó una pieza musical del compositor mexicano Arturo Márquez, “Danzón n°2” interpretada por la orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. Se escogió esta pieza por una visión personal, cuya es que, La Plaza, es arquitectura en movimiento, es danza. Sus espacios abiertos invitan al baile y a la creatividad. También se buscó involucrar a las obras de arte presentes en la plaza, las cuales son un elemento importante en la dinámica y organización del lugar, tomando como punto de inicio y de llegada del recorrido, la escultura del Pastor de Nubes de Jean Arp, uno de los símbolos emblemáticos de la Ciudad Universitaria, al igual que los murales de Pascual Navarro, el “Homenaje a Malevitch” de Victor Vasarely, el bimural de Mateo Manaure, entre otros. También se recorren las rampas de acceso al Aula Magna y el lobby de la Biblioteca Central.

Como resultado, el entender, relacionar los conceptos de la música y arquitectura, a través de esta experiencia y al expresarlos a través de este tipo de representación cinemática, se puede de forma eficaz expresar la vida de estos espacios seleccionados, producir sensaciones y a su vez innovar en la manera de pensar y hacer arquitectura.

Fuente bibliográfica: ATILANO, Daniel. 2014. LA SECUENCIA ESPACIAL Y AUDITIVA: RELACIONES ENTRE LA EXPERIENCIA DEL ESPACIO ARQUITECTÓNICO Y DEL TIEMPO EN LA MÚSICA A TRAVÉS DE LA PERCEPCIÓN. Caracas, Venezuela.

domingo, 14 de enero de 2018

Trópico de piano


Trópico de piano: vals (1991) / Comp. Daniel Atilano / Piano: Marianella Arocha

Aprender a escribir es un proceso que toma mucho tiempo, por lo menos en mi caso. Hay personas que tienen un talento para ello. Recuerdo una niña que escribió su primer cuento en quinto o sexto grado. Imaginen ustedes que reciben de una niña, un pequeño escrito con letra infantil, con una portadita negra pegada con teipe adornada con unas estrellitas  y en letras doradas titulada “Estrellita, la hija menor del sol”. Pensé “esto es una ternura”, lo empecé a leer teniendo a la ternura infantil como expectativa. Finalizando la primera página del breve cuento no podía creer lo que estaba leyendo ¿cómo podía una niñita escribir de esa manera? al terminar la miré sorprendido y con incredulidad le pregunté ¿Tu escribiste esto? me respondió con inocencia –si, ¿por qué?- yo cuestioné, en ese instante,  toda mi educación y descubrí que el talento existe.

Un proceso que tomó tiempo escribir fue la música.

La música había despertado en mí a temprana edad, a través del cuatro. Aunque en mi casa se escuchaba todo tipo música a toda hora, los estudios musicales comenzamos a formalizarlos en la adolescencia. Aprender a leer, solfear y escribir la música siendo adolescente fue un proceso mucho más lento, me debatía entre jugar futbol, voleibol, el colegio, practicar solfeo y estudiar violín.  Tocar el cuatro de oído y cantar en cierto modo era fácil, leer y escribir música no, significaba un esfuerzo. Así, creciendo canté en corales y participé con el cuatro en grupos de música tradicional, poco a poco la música fue tomando forma y conciencia en este proceso.

En la escuela de música pude, finalmente, escribir los sonidos musicales. En las clases de composición me encontré con el enfrentamiento faustiano entre modernidad y la tradición. Componer un  vals en el piano me conectaba con mi formación tradicional, me resultaba natural. Descubrir la atonalidad y la música serial significó un esfuerzo y un reto. Un tema particular fue conciliar los ritmos regulares de la música tradicional con los irregulares de la música atonal, una explicación sencilla para entender este concepto sería juntar agua y aceite. Sin embargo, esto se convirtió en centro de mi  interés  en música académica. Así  surgió el Tríptico de piano con el vals como primer movimiento. La excelente pianista Marianella Arocha interpretó de manera impecable lo que había escrito para el piano.

Tiempo después, una cálida tarde de domingo caraqueño departiendo con unos amigos poetas les mostré las piezas y les di el modelo de cuadernillo del disco que pensaba editar, mostraba el nombre de la pieza. En consenso de poetas me recomendaron de modo unánime, “llámalo Trópico de piano”.

Fue escrita en 1991. Esta también fue una grata sorpresa.

Daniel Atilano

jueves, 11 de enero de 2018

El Malmandao'


Ensamble Cuerdas Pulsadas del Táchira - El Malmandao

Era  habitual en las oficinas caraqueñas  encontrarse con el office boy  o mensajero. Solía ser el primer oficio con el que un joven bachiller se iniciaba en el mundo laboral. Generalmente, era recomendado por algún pariente o amigo, poco a poco escalaba dentro de  la estructura gerencial hasta llegar a cargos directivos.  Aquiles Nazoa, por ejemplo,   comentaba en su biografía que había comenzado a los 15 años como office boy  del diario El Universal pasando posteriormente por todos los oficios del diario hasta llegar a corresponsal iniciando así su carrera de periodista y escritor.
Recuerdo que cuando comencé como dibujante en una oficina de arquitectura uno de los personajes más interesante era justamente el office boy. Su contacto con la ciudad era diario  informaba lo que ocurría en la calle, sobre la temporada de beisbol, lotería, ofertas, depósitos bancarios y el café chucherías de los compañero. La jerga de motorizados y vendedores de perros calientes de la ciudad era el lenguaje de su dominio. Cuando las secretarias o la muchachas se molestaban con él decía, “calmatizate mi amor”.
Un día no vino a trabajar y me tocó a mí comprar las chucherías en el quiosco de la calle, confiando en mi memoria escuché todos los pedidos, chocolate de varios tipo, pepitos, maní, tostón, café, etc. todos especificaron las marcas de su preferencia. Al llegar al quiosco se me olvidaron todos los detalles de cada quien, pedí de manera genérica las chucherías al llegar a la oficina con lo solicitado una de las muchachas me miró de arriba abajo y me dijo: “tu si eres malmandao’”. La palabra originó la pieza que lleva ese nombre.
Fue compuesta para el grupo Entrance y en la escuela de música se la enseñé a unos amigos. Edwin Arellano le hizo un arreglo, fue interpretada por los “Sinverguenzas en su primer disco y con la Estudiantina de Mérida.
Después de tantos años  me encontré con el Malmandao’ en las redes interpretada por unos jóvenes del  Ensamble Cuerdas Pulsadas del Táchira.
¡Qué grata sorpresa!
Gracias.

Daniel Atilano